La III Semana de la Sociedad Civil (2026), organizada por el Comité Económico y Social Europeo (CESE), ha vuelto a consolidarse como el mayor encuentro anual de la sociedad civil en la Unión Europea, reuniendo a cerca de 1.000 participantes y más de 90 ponentes en 19 sesiones de trabajo durante los días 2 al 5 de marzo en Bruselas. Bajo el lema “Personas, Democracia, Resiliencia – ¡Nuestro futuro!”, el evento puso también de relieve el papel esencial de la economía social como actor clave en el fortalecimiento democrático y la cohesión social en Europa.
La edición de este año ha tenido lugar en un contexto marcado por crecientes presiones sobre los valores democráticos, tanto a nivel global como dentro de la propia UE. En este escenario, la implicación de la sociedad civil -y especialmente de la economía social- ha sido señalada como fundamental para reforzar la resiliencia y la participación ciudadana.
El CESE subraya la importancia del diálogo y los valores europeos
Durante la presentación de las conclusiones de la Semana, el presidente del CESE, Séamus Boland, destacó la importancia del diálogo y los valores compartidos: “No podemos tener éxito como Unión si no seguimos defendiendo valores como la paz, la inclusión y la resiliencia”.
Por su parte, el comisario europeo de Democracia, Justicia, Estado de derecho y Protección de los Consumidores, Michael McGrath, subrayó la relevancia de la educación, la participación ciudadana y la alfabetización mediática y digital como pilares para construir sociedades resilientes. Estas prioridades se alinean con el denominado “Escudo Europeo de la Democracia”, una iniciativa que se ha presentado como clave dentro de la futura estrategia europea de sociedad civil.
Asimismo, el vicepresidente del Parlamento Europeo, Nicolae Ștefănuță, puso el foco en uno de los principales retos del sector: la financiación, “como problema número uno para la sociedad civil”, y reclamó un refuerzo presupuestario que permita a estas organizaciones desempeñar plenamente su papel.
Hacia una plataforma europea de sociedad civil
Uno de los principales resultados de la Semana ha sido el impulso de la futura Plataforma de Sociedad Civil de la UE, cuyo grupo director celebró su primera reunión. El CESE desempeñará un papel central en su desarrollo junto a instituciones como la Comisión Europea y organizaciones representativas.
La economía social, protagonista en los debates
La participación de la economía social, a través de su máxima entidad representativa, Social Economy Europe (SEE), puso de relieve el papel estratégico de la economía social en la construcción de sociedades más sólidas y cohesionadas. La organización participó en tres sesiones clave centradas en la resiliencia digital, la democracia y el papel del voluntariado.
La directora de Social Economy Europe, Sarah de Heusch, defendió que “la resiliencia de la economía social está en su ADN”, subrayando su proximidad a las comunidades y su capacidad para identificar necesidades sociales.
De Heusch alertó también sobre la necesidad de un mayor apoyo institucional y financiero, especialmente en el contexto de la negociación del próximo marco financiero plurianual de la UE.
En esta misma línea, la vicepresidenta del Grupo III del CESE, Ariane Rodert, destacó el papel de las organizaciones de la sociedad civil y la economía social en la construcción de confianza y cohesión social, elementos esenciales para afrontar las crisis.
Un actor clave para el futuro democrático de Europa
Las conclusiones de la Semana de la Sociedad Civil apuntan también a la necesidad de reforzar la educación cívica, la cohesión social, el acceso a la vivienda asequible y el apoyo a la sociedad civil y la economía social. Asimismo, se subraya la importancia de ampliar las herramientas de democracia participativa, como la Iniciativa Ciudadana Europea.
En un contexto de desafíos globales y transformaciones profundas, la economía social se reafirma como un actor esencial para garantizar sociedades inclusivas, resilientes y democráticas. Su papel, estrechamente vinculado a las comunidades y a la participación ciudadana, la sitúa en el centro de las políticas europeas presentes y futuras.





