Naciones Unidas ha publicado en agosto de 2026 un nuevo informe del secretario general dedicado a la Economía Social y Solidaria (ESS), titulado ‘Promoción de la Economía Social y Solidaria para el desarrollo sostenible‘. El documento, identificado como A/81/288, responde a la Resolución 79/213 de la Asamblea General y analiza los avances realizados por los Estados y otras instituciones para promover este modelo económico. Se trata del segundo informe del secretario general sobre la implementación de las resoluciones de la ONU en torno a la ESS.
El informe parte de una concepción amplia de la Economía Social y Solidaria, que incluye a las cooperativas, asociaciones, mutualidades, fundaciones, empresas sociales, grupos de autoayuda y otras organizaciones que desarrollan actividades económicas, sociales y medioambientales orientadas al interés colectivo. Entre sus características se encuentran la cooperación voluntaria, la gobernanza democrática, la autonomía, la ayuda mutua y la prioridad de las personas y de la finalidad social sobre el capital.
Uno de los aspectos destacados es la evolución del reconocimiento institucional de la ESS. Durante los últimos años, diferentes países han desarrollado marcos legales, estrategias nacionales y programas públicos destinados a apoyar a las organizaciones de este sector. Al respecto cita los ejemplos de Brasil, Costa Rica y España. El informe, sin embargo, señala que los avances siguen siendo dispares, y se observan más indicios de adopción de medidas formales que de una aplicación efectiva y con resultados duraderos.
El documento presta especial atención a ámbitos como la innovación social, la mejora de las estadísticas relativas a la ESS, la cooperación de los Estados en materia de buenas prácticas, o la incorporación de la ESS en los procesos multilaterales y en la programación del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.
Entre los retos persiste el de la falta de recursos o financiación. El informe admite que los Gobiernos han ampliado las medidas de apoyo financiero y no financiero, y varias instituciones financieras multilaterales y regionales han puesto en marcha operaciones pertinentes, pero son relativamente pocas las instituciones financieras que abordan la economía social y solidaria como un ámbito diferenciado que precisa de instrumentos adaptados a su naturaleza y diversidad.
Algunas medidas se dirigen específicamente a las entidades de la ESS, mientras que otras se incluyen entre grupos más amplios de beneficiarios. La información sobre las condiciones de financiación, las entidades a las que se llega en última instancia y los resultados obtenidos sigue siendo limitada.
La preparación del informe ha contado con la participación del Grupo de Trabajo Interinstitucional de Naciones Unidas sobre Economía Social y Solidaria (UNTFSSE), coordinado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Durante el proceso se solicitaron aportaciones a Estados miembros, organismos de Naciones Unidas, instituciones financieras y otras organizaciones. La convocatoria pedía información sobre políticas, resultados, buenas prácticas, dificultades y recomendaciones.
El informe será presentado y debatido el próximo 25 de septiembre en el Auditorio del Instituto Cervantes de Nueva York, en una sesión que podrá seguirse también on-line. En dicha sesión se producirá además un diálogo ministerial a cargo de participantes en el nuevo Grupo de Amigos de la Economía Social y Solidaria de la ONU. https://www.youtube.com/live/Uv3wJEu2Ixs






