La Red de Reutilización y Reciclaje: Empresas Sociales de la Unión Europea (RREUSE por sus siglas en inglés) celebró su 25º aniversario en el Parlamento Europeo con una jornada centrada en el papel estratégico de las empresas sociales en la transición hacia una economía circular más sostenible, resiliente e inclusiva. La jornada tuvo lugar el pasado 22 de abril coincidiendo con el Día de la Tierra, y reunió a eurodiputados, representantes de la Comisión Europea y organizaciones sociales para debatir sobre los próximos desarrollos legislativos europeos, entre ellos la futura Ley de Economía Circular.
Durante la apertura del encuentro, el eurodiputado Dario Tamburrano defendió que la economía circular es clave no solo para los objetivos medioambientales, sino también para reforzar la autonomía y la capacidad de resistencia de Europa ante crisis económicas y geopolíticas. En este sentido, destacó la importancia del reciclaje, la reutilización y la reparación para reducir la dependencia europea de materias primas externas.
Uno de los principales temas del evento fue el papel de las empresas sociales como motor de modelos económicos más inclusivos y sostenibles. Desde la Comisión Europea, Brigitte Fellahi-Brognaux subrayó que la economía social ha demostrado que puede combinar competitividad, inclusión y sostenibilidad, aunque advirtió de que siguen existiendo dificultades de financiación y acceso a recursos.
El debate puso el foco también en la necesidad de reformar los criterios de contratación pública y competencia para valorar el impacto social y ambiental de los proyectos sostenibles. En este contexto, varios eurodiputados criticaron que las actuales reglas del mercado continúan priorizando únicamente el precio más bajo.
Directiva de Economía Circular
La futura Directiva de Economía Circular ocupó gran parte de las intervenciones. La eurodiputada Delara Burkhardt alertó de que la normativa no debe limitarse al reciclaje y reclamó medidas contra la sobreproducción y los residuos, especialmente en el sector textil.
Por su parte, Bruno Tobback destacó el potencial de la economía circular para generar empleo local e inclusivo, mientras que Sirpa Pietikäinen defendió reformas fiscales y productos diseñados para durar más, repararse y reutilizarse.
Tras 25 años de actividad de RREUSE, el encuentro concluyó con un consenso compartido: el reto ya no es demostrar el valor de las empresas sociales en la economía circular, sino lograr que las futuras políticas europeas respalden de forma efectiva su desarrollo y amplíen su impacto social y ambiental.






