La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado recientemente una serie de informes que mapean y analizan el panorama de la economía social y solidaria (ESS) en Vietnam, Tailandia y Japón, y que ponen de manifiesto la importancia de este enfoque económico como motor para el trabajo decente, la inclusión social y el desarrollo sostenible.
En el caso de Vietnam, la OIT presenta un documento que examina el territorio y las características de la ESS en el país, destacando cómo este concepto se alinea estrechamente con la noción local de economía colectiva, que incluye cooperativas, fondos de crédito y otras iniciativas comunitarias. El informe enfatiza la contribución de estas entidades a la creación de empleos de calidad, especialmente para grupos vulnerables, y la importancia de establecer marcos legales e institucionales sólidos para potenciar su impacto económico y social. Entre las recomendaciones se menciona la necesidad de fortalecer las políticas públicas que apoyen la formalización, la sostenibilidad y la visibilidad de estas organizaciones dentro de la economía nacional.
De manera similar, el informe sobre Tailandia ofrece una mirada detallada al ecosistema de la ESS en ese país, donde cooperativas, empresas comunitarias, grupos de ahorro y mutuales desempeñan un papel creciente. El análisis subraya la contribución de estas entidades a la generación de empleo digno, la cohesión social y la reducción de desigualdades, al tiempo que identifica retos clave, como la fragmentación de marcos normativos y la falta de coordinación entre organismos gubernamentales y actores de la sociedad civil. Este documento insta a fortalecer la cooperación entre el Estado, los empleadores y las organizaciones de trabajadores para crear políticas más coherentes que apoyen el desarrollo de la ESS.
En Japón, la publicación ‘Decent work and the Social and Solidarity Economy’ reúne diálogos con diversos actores —incluidos representantes gubernamentales, académicos y de organizaciones de ESS— para explorar cómo la economía social y solidaria se vive y se percibe en el país. El estudio destaca la tradición japonesa de cooperación comunitaria y mutualismo, aunque también identifica desafíos como marcos legales fragmentados y una percepción pública aún limitada sobre el potencial de la ESS. Se destaca la necesidad de reconocer estas organizaciones como actores clave de la economía y diseñar políticas que aumenten su impacto en términos de empleo decente, inclusión social y soluciones innovadoras a problemas socioeconómicos.
Mejorar las políticas de ESS en Asia
Los informes forman parte del esfuerzo más amplio de la OIT por fortalecer la comprensión y el diseño de políticas públicas de ESS, en el que se enmarca su proyecto Strengthening Social and Solidarity Economy Policy in Asia, que busca facilitar diálogos entre gobiernos, organizaciones de empleadores, sindicatos y entidades comunitarias para integrar a la ESS en las estrategias nacionales de desarrollo.
En conjunto, las publicaciones reflejan una visión compartida: la economía social y solidaria no solo contribuye a generar empleo digno e inclusión social, sino que también puede ser una herramienta clave para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y construir economías más justas, participativas y resilientes frente a desafíos globales como la desigualdad, la informalidad laboral, las crisis geopolíticas y el cambio climático.
Mapping the social and solidarity economy in Viet Nam | International Labour Organization
Mapping the social and solidarity economy in Thailand | International Labour Organization





